Lunaticoastro visita QHYCCD
Casi 20 años de historia conjunta de Lunaticoastro y QHYCCD bien merecían una visita que estrechara todavía más los lazos entre ambas compañías, y eso fue lo que pensamos en Lunático cuando hace unos meses decidimos hacer un viaje para conocer China.
A partir de ese momento, Pekín y visitar la sede de QHYCCD se convirtió en una parada obligada en nuestro viaje.
La acogida fue entrañable y el equipo de QHYCCD se desvivió por atendernos haciendo de ese día una experiencia inolvidable para nosotros.
Un viaje a Pekín y a QHYCCD
Amaneció un primero de abril muy agradable, no demasiado fresco para esa época del año, y, a las 7 de la mañana, ya estábamos todos listos para que nos recogiera el coche enviado por QHY.
La comitiva la formábamos Jaime, Águeda, Darío, Íñigo, Irene y yo misma, Débora. El hecho de que Lunatico sea una empresa familiar supone que algunos miembros de la familia hemos estado siempre totalmente vinculados con la compañía, y otros lo han estado de forma puntual, pero en todo caso, todos nos sentimos muy lunáticos.
Despues de unos 45 minutos de conducción un poco más caótica de lo que es habitual para nosotros, llegamos a nuestro destino, un suburbio a las afueras de Pekin donde está la sede de QHYCCD.
Fuimos recibidos por Yang, responsable de ventas y con quien trabajamos estrechamente desde 2019, Yilia, del departamento de marketing, y por Ma y Qiao, ingenieros de QHY. Nos llevaron a desayunar, un desayuno típicamente chino que nos encantó de verdad.
Jaulas interminables de baozi variados, dumplings de sopa (xiaolongbao), pudín de tofu, leche de soja, palitos de masa frita (youtiao), sopa wonton y huevos al té.
¡No siempre hay que empezar el día con un café!
Llegar a QHY fue nuestro primer contacto con la conducción real en China y merece un comentario aparte. Allí son muchos y todos se abren paso.
En Pekín, y luego hemos confirmado que también en otras grandes ciudades de China, la experiencia de conducción es diferente. No solo por la cantidad de tráfico: coches, motos y bicicletas comparten espacios, sino por el frenesí constante.
Todo el mundo tiene prisa, los semáforos parecen estar más bien para sugerir a los conductores, que a menudo los pasen en rojo. Las motos y las bicicletas circulan indistintamente por la calzada y por las aceras, esquivando y pitando a los peatones para abrirse paso. Todo está en movimiento constante y hay que prestar mucho atención.
Con todo y con ello, hay que decir que en las 3 semanas que pasamos en China no vimos ningún accidente de tráfico. Parece que simplemente es cuestión de adaptarse 😉
Visita a la Gran Muralla
Cumplido el desayuno, nos pusimos en marcha para nuestra visita a la Gran Muralla.
Ibamos a ver el lado norte de la parte conocida como la Gran Muralla de Badaling, que destaca por sus magníficos paisajes y su buen estado de conservación.
Siendo como éramos un grupo variado en edad y energías decidimos dividirnos. Los jóvenes, y ¡Yang!, hicieron la visita andando desde la primera torre hasta la duodécima. El resto tomamos el cable para llegar a la 6ª torre y desde allí iniciar la visita.
Ambas opciones nos permitieron disfrutar de la muralla en todo su esplendor.
El día luminoso permitía ver las montañas en la lejanía y sobre ellas la muralla serpenteando hasta el horizonte.
Con nosotros, centenares de visitantes, sobre todo locales, subían y bajaban los escalones con más o menos esfuerzo. Y no solo ellos, los sonidos también nos acompañaban durante el camino: las conversaciones cruzadas, la megafonía en cada torre que daba instrucciones (que por supuesto no entendíamos) hacían del momento algo totalmente real y vívido.
En la sede de QHYCCD
Terminada la visita a la muralla y después de comer algo por allí, para recuperar fuerzas, nos dirigimos a la sede de QHYCCD.
Allí nos recibieron el Dr. Qiu, la vicepresidenta Ms. Kayla y el resto del equipo, incluido Cha que tanto nos ayuda con las consultas técnicas y el post venta.
Nos agasajaron con té de jazmin, ¡delicioso!, y fuentes de frutas, exquisitamente presentadas. Y después nos invitaron a visitar sus instalaciones.
QHYCCD ocupa un amplio espacio repartido en dos plantas, y con el Dr. Qiu y Mrs. Kayla pudimos visitar todos los departamentos: I+D, ingeniería, producción, control de calidad, testing, marketing, almacén, etc. todo perfectamente integrado y conectado de forma muy eficiente.
Además nos presentaron sus próximos lanzamientos, que podemos aventurar (sin desvelar nada, por supuesto) que van a ser éxito seguro 🙂
Cena en Quajude
Después de visitar la compañía, volvimos a la ciudad donde el Dr. Qiu nos agasajó con una cena en Quanjude, uno de los restaurantes más famosos de China donde se cocina el tradicional Pato asado.
El restaurante se fundó a mediados del siglo XIX, y su especialidad es el Pato Pekinés. Cada uno que cocinan cuenta con su ¡tarjeta de identificación!, y viendo la tarjeta del pato que nos tomamos pudimos comprobar que han pasado muchos patos por sus hornos.
Además de saborear su tradicional y famosa receta, y habida cuenta la carta tan extensa y peculiar del restaurante, aprovechamos para probar otros platos tan exóticos, al menos para nosotros, como la medusa o los pepinos de mar.
Después de la cena, nos devolvieron al hotel y dimos por terminado el intenso día.
Una visita inolvidable
Pues este es el resumen de nuestra visita a QHY, y como ya he dicho, resultó un día inolvidable y la confirmación de que los lazos que unen Lunáticoastro y QHYCCD traspasan lo meramente profesional.
























